Que una imagen esté creada o manipulada con inteligencia artificial no elimina el daño ni convierte el caso en una broma. UNICEF ha señalado que las imágenes sexualizadas de menores generadas o alteradas con IA constituyen imágenes de abuso sexual infantil y que el menor es víctima aunque la imagen sea falsa.

La prioridad no es averiguar quién la creó delante del menor ni reenviarla para pedir opinión. La prioridad es proteger, detener la difusión, conservar información mínima y pedir ayuda especializada.

Deepfakes sexuales de menores: qué debe hacer la familia y cómo pedir ayuda

¿Qué debe hacer el menor en ese momento?

  1. No responder al agresor. No negociar, no pagar y no enviar más imágenes.
  2. No borrar precipitadamente. Antes de bloquear, un adulto debe conservar los datos necesarios para identificar la cuenta, el enlace, la fecha y la plataforma.
  3. No reenviar el contenido. Ni siquiera a un grupo familiar o de clase. Difundirlo puede aumentar el daño y complicar la intervención.
  4. Contarlo a una persona adulta segura. Puede ser un padre, madre, tutor, orientador escolar u otro adulto de confianza.
  5. Si hay amenaza inmediata, contacto físico o riesgo de autolesión, llamar al 112.
Deepfakes sexuales de menores: qué debe hacer la familia y cómo pedir ayuda

¿Cómo hablar con el menor?

La primera respuesta adulta debe ser clara: “te creo”, “no es culpa tuya” y “vamos a pedir ayuda”. No conviene interrogarle como si tuviera que demostrar lo ocurrido. Las preguntas deben limitarse a lo necesario: dónde apareció, qué cuenta lo publicó, si alguien amenaza y si se ha compartido con otras personas.

No se debe prometer que el contenido desaparecerá inmediatamente ni asegurar quién es el responsable sin pruebas. Tampoco conviene pedir al menor que vuelva a abrir la imagen repetidamente. La investigación corresponde a los servicios competentes.

¿Qué información conservar sin guardar ni difundir el material?

  • Nombre de usuario, URL del perfil y plataforma.
  • Fecha y hora aproximadas.
  • Mensajes de amenaza o petición de dinero.
  • Enlaces, identificadores de conversación y teléfonos asociados.
  • Capturas de la interfaz que no reproduzcan innecesariamente el contenido sexual.

Si la única forma de acreditar el hecho exige conservar el archivo, debe hacerlo un adulto siguiendo las indicaciones de Policía, Guardia Civil o del servicio especializado. No se debe crear una colección de imágenes ni almacenarlas en nubes compartidas.

¿Cómo denunciar o pedir retirada?

La familia puede denunciar ante Policía Nacional o Guardia Civil y solicitar orientación al 017 de INCIBE. También debe usar las herramientas de denuncia de la plataforma, indicando que afecta a un menor y que se trata de material sexualizado. Si existe una situación de riesgo inmediato, amenazas graves o extorsión activa, no hay que esperar a que responda la plataforma: se debe acudir a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

La AEPD dispone además de un Canal prioritario para solicitar la retirada urgente de contenidos sexuales o violentos difundidos en Internet cuando se cumplen sus requisitos. La familia debe leer las condiciones del canal y conservar el justificante de la solicitud.

¿Qué pueden prevenir las familias?

  • Revisar la privacidad de las cuentas y quién puede enviar mensajes.
  • Evitar publicar imágenes del menor que permitan crear perfiles o montajes fácilmente identificables.
  • Enseñar que una imagen enviada en privado puede copiarse y salir del control de quien la recibió.
  • Activar autenticación multifactor y proteger primero el correo electrónico.
  • Establecer un acuerdo familiar para pedir ayuda sin castigo automático cuando exista un riesgo.

La idea clave

Una imagen falsa puede producir consecuencias verdaderas: humillación, amenazas, aislamiento y miedo. La respuesta correcta no es investigar por cuenta propia ni compartir el archivo para demostrarlo. Es acompañar al menor, conservar los datos indispensables, denunciar y pedir ayuda profesional.

¿Qué aporta ahora la sentencia de Sevilla?

El 15 de octubre de 2026, Newtral informó de una sentencia firme de un juzgado de Sevilla que condena a tres jóvenes por crear y difundir imágenes sexuales falsas de tres compañeras. La resolución fija nueve meses de prisión para cada uno, con la pena suspendida, y un curso de educación sexual.

La sentencia añade una prohibición de acceder durante tres años y nueve meses a WhatsApp, Telegram, Discord e Instagram, las aplicaciones empleadas en los hechos. Es una resolución concreta y no una regla automática para todos los casos de deepfakes. Su aplicación depende del tribunal y de las circunstancias del procedimiento.

Para las familias, la novedad refuerza una idea práctica: aunque la imagen sea falsa, la humillación, la difusión y el daño a la dignidad pueden ser reales. No hay que reenviar el archivo para demostrarlo; hay que acompañar al menor, conservar los datos indispensables y pedir ayuda.

Conclusión

Una imagen manipulada puede causar un daño real. Acompañar al menor, no difundir el material, conservar los datos indispensables y pedir ayuda especializada es la respuesta responsable.